El desarrollo humano y sus herramientas

De acuerdo al Instituto Mundial para el Desarrollo Humano, todos los seres que habitamos el planeta tenemos anhelos y metas, cuyo logro asociamos con el éxito y la realización personal.

Se sostiene que la psicología ha encontrado que los seres humanos somos motivados por algunas necesidades básicas comunes.

Abraham H. Maslow organizó las necesidades humanas en cinco categorías.  Primero la persona busca en forma natural la satisfacción de sus necesidades fisiológicas, para proseguir con las de seguridad, y éstas deben ser satisfechas antes de atender la necesidad de pertenencia a grupos.

El ser humano requiere motivación, que lo impulsa hacia la acción, a la autorrealización, y puede trabajar todas sus potencialidades, y sus áreas:

La espiritual, la mental, la emocional, la física, las cuales, según el Instituto Mundial para el Desarrollo Humano, conforman “La Esfera del Yo”; mientras que la del entorno social, es “La Esfera de Nosotros”, y la del entorno natural “La Esfera del Ello”.

Afirma el citado Instituto que cada una de esas áreas contiene un conjunto de necesidades que le son propias, entendiendo por necesidad “aquello que debe ser proporcionado para que no se geste una enfermedad, un desequilibrio, y que además permita al ser humano ir desplegando su potencial evolutivo”.

Así, el proceso de desarrollo humano permite el fortalecimiento y la integración armónica de sus seis áreas, a través del conocimiento (saber), y la voluntad (la acción).

En el citado proceso el ser humano desarrolla su interior y los valores, tales como la templanza, que significa moderar el uso excesivo de los sentidos sujetándolos a la razón; la fortaleza, que implica el vencer el temor; la justicia, que implica darse cuenta de lo que a cada quien corresponde y obrar correctamente y con equidad; la prudencia, que implica obrar con cautela; todas estas se consideran virtudes sociales.

La caridad, que significa amar a Dios, y por lo tanto a la humanidad, a la naturaleza y a todo ser vivo.  La esperanza, que implica el estado de ánimo que supone que todo lo anterior es posible, y finalmente la fe, que implica la confianza en sí mismo en la vida y en Dios, toda ellas virtudes o valores trascendentes para el ser humano.

En ese proceso de desarrollo humano, afirma el Doctor Esteban Meszaros W. que “La voluntad es el férreo timón que guiada por la sabiduría puede llevar al alma a las más grandes realizaciones; es la potencia que hace posible que nuestros propósitos de superación sean una realidad”.

Herramientas, tales como la yoga, el tai chi, las terapias psicocorporales nos predisponen a un desarrollo humano equilibrado, pues siendo nuestra naturaleza “lumínica”, según la Doctora Ana María Vergara L., ésta se manifiesta a través de la energía que fluye por el cuerpo.  Y que cuando se bloquea por emociones negativas o pensamientos obsesivos, produce dolor, somatizándose en enfermedades.

La anterior información fue proporcionada por el Instituto Mundial para el Desarrollo Humano.

En aras de ese desarrollo integral, el Centro de Desarrollo Humano (cedeshum@yahoo.com.mx), realiza de manera permanente talleres en los que aplica dichas herramientas.

Bríndate la oportunidad de comenzar una nueva vida.

Lic. Amparo Verdugo Palacios
www.temazcallinaturalspa.com
Tel. 217-3438